Qué hacer en Asakusa
El Sensō-ji es la razón por la que la mayoría llega a Asakusa, pero el barrio que lo rodea tiene su propia personalidad: calles comerciales que llevan generaciones ahí, un río con vista al Tokyo Skytree y un ritmo mucho más pausado que Shibuya o Shinjuku.
Las calles tradicionales
Más allá de la Nakamise del templo, Asakusa tiene otras calles comerciales cubiertas igual de interesantes y con muchos menos turistas — Hisago-dori y Demboin-dori son buen ejemplo, con sus arcos rojos, negocios familiares y ese aire de mercado de barrio que ya casi no queda en Tokio.


Justo al lado del Sensō-ji, y fácil de confundir con él, está el santuario Asakusa (Asakusa Jinja) — un templo sintoísta distinto, dedicado a los tres fundadores del Sensō-ji. Vale la pena los cinco minutos que toma visitarlo, sobre todo porque casi nadie se desvía hasta ahí.

El río Sumida
A pocas cuadras del templo, el río Sumida ofrece una de las mejores vistas gratuitas del Tokyo Skytree, sobre todo desde el paseo peatonal o el parque Sumida en temporada de cerezos. Río abajo se distingue el edificio dorado de Asahi Breweries, coronado por una escultura dorada en forma de llama que se ha ganado más de un apodo cariñoso entre los locales.

Compras
Para souvenirs baratos y un rato de puro espectáculo visual, Don Quijote en Asakusa tiene de todo: dulces, disfraces, electrónica y pasillos que parecen no tener fin. La pared de KitKats japoneses —con sabores que van del matcha al melón— es de esas cosas que hay que ver aunque no compres nada.


Dónde comer en Asakusa
Asakusa es de los barrios con mejor comida de Tokio, y con opciones para todos los presupuestos. El platillo local es el monjayaki: una mezcla líquida de col y otros ingredientes que se cocina directo en la plancha frente a ti, mucho más líquida que su primo el okonomiyaki, y se come con una espátula pequeña.

Si prefieres algo más ligero, Yadoroku, la onigiri-ya más antigua de Tokio, tiene un menú de rellenos que va de lo clásico (salmón, umeboshi) a lo poco común (hueva de bacalao, jengibre encurtido). Y si quieres darte un gusto, el wagyu de Kuroge Wagyu Ichinoya se sirve en una caja compacta, ya cortado en trozos perfectos para compartir.


Y entre tanta oferta hay curiosidades como esta: una máquina expendedora que vende gyoza congelados para cocinar en casa — 20 piezas por ¥1,000, disponibles a cualquier hora.

Tips para tu visita
- No te quedes solo en la Nakamise del templo. Las calles de alrededor —Hisago-dori, Demboin-dori— tienen el mismo encanto con muchas menos multitudes.
- Visita el santuario Asakusa junto al templo; casi nadie lo hace y toma cinco minutos.
- Camina hasta el río Sumida para una vista gratuita del Tokyo Skytree, sobre todo si vas en temporada de cerezos.
- Reserva tiempo para comer. Asakusa tiene algunas de las mejores especialidades de la ciudad — no lo conviertas solo en una parada rápida antes o después del templo.
