El edificio y sus torres
El Edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio —Tokyo Tocho, para los locales— es la sede del gobierno de la ciudad y, de paso, uno de los edificios más reconocibles de Shinjuku. Lo diseñó el arquitecto Kenzō Tange en 1991, y sus dos torres gemelas, que terminan en una punta afilada casi como una catedral gótica, llevan más de tres décadas marcando el horizonte de Nishi-Shinjuku, el distrito de rascacielos al oeste de la estación.
Lo mejor es que los dos miradores, uno en cada torre, están abiertos al público y no cuestan nada. No hace falta tener cita con nadie del gobierno: solo pasas un control de seguridad tipo aeropuerto y subes en elevador directo al piso 45.

La vista desde el piso 45
Los miradores están en el piso 45, a 202 metros de altura. No es el mirador más alto de Tokio —ese título es de la Skytree—, pero es gratis, así que la relación entre lo que ves y lo que pagas es de las mejores de la ciudad. Desde ahí se identifica buena parte del oeste de Tokio: el rectángulo verde de Shinjuku Gyoen casi debajo de ti, la aguja de la Tokyo Skytree asomando hacia el este y, en días despejados de invierno, la silueta del monte Fuji en el horizonte.
Cada torre tiene su propio ángulo: una mira más hacia el centro y Shinjuku Gyoen, la otra hacia los rascacielos vecinos de Nishi-Shinjuku, tan cerca que a veces sientes que puedes tocarlos.

En el mismo piso hay un pequeño rincón de promoción turística, con folletos de destinos de todo Japón —de Kioto a Shirakawa-go— y mesas de información de otras prefecturas. Es un buen lugar para hacerte de mapas o ideas para el resto del viaje mientras esperas a que se despeje el cielo.

De noche el edificio cambia por completo: la fachada se convierte en pantalla para "Tokyo Night & Light", un video mapping que —según el propio gobierno metropolitano— es el más grande del mundo proyectado sobre un edificio. Se ve gratis desde la plaza de abajo, sin necesidad de subir al mirador.
Tips para tu visita
- Ve temprano o de noche. A media tarde suele haber más fila para el control de seguridad; en la mañana o después de las 8 de la noche entras casi de inmediato.
- Evita los fines de semana si puedes: como es gratis, es cuando más se llena, tanto de turistas como de familias tokiotas.
- Busca el Fuji en las mañanas de invierno. Es cuando el aire está más limpio; en primavera y verano casi nunca se alcanza a ver por la humedad.
- Remátalo con Omoide Yokochō. El mirador queda a 10 minutos caminando de estos callejones de yakitori — la combinación clásica es bajar del mirador y cenar ahí mismo.
