Qué hacer en Higashiyama
Higashiyama es el barrio más antiguo de Kioto y el que mejor conserva el aspecto de la ciudad de hace siglos: casas de madera de dos pisos, tiendas familiares que llevan generaciones en el mismo local y calles empedradas que suben la ladera del monte Higashi. La ruta que lo atraviesa —de Kiyomizu-dera a Gion, o al revés— es, para la mayoría de los viajeros, el paseo más fotogénico de todo Japón.
La pagoda Yasaka (Hōkan-ji)
La pagoda Yasaka, formalmente el templo Hōkan-ji, es de cinco pisos: la torre actual se reconstruyó en el siglo XV tras un incendio, y es de las pocas pagodas de madera que sobreviven dentro de la ciudad. No se puede subir, pero no hace falta —la imagen que la hizo famosa es verla asomarse al final de una calle empedrada, como en la foto de arriba. Está a medio camino entre Ninenzaka y Kiyomizu-dera, así que la cruzas sin desviarte de la ruta.
Ninenzaka y Sannenzaka
Estas dos cuestas empedradas son el corazón de la ruta: Ninenzaka ("cuesta de los dos años") va primero, y justo después sube Sannenzaka ("cuesta de los tres años"), ya casi llegando a Kiyomizu-dera. Ambas datan del periodo Edo y están bordeadas de casas de té, tiendas de cerámica y de laca, y —sobre todo— puestos de yatsuhashi, el dulce de canela típico de Kioto.

Hay una superstición local que le da sabor al paseo: si tropiezas en Ninenzaka, te esperan dos años de mala suerte; si tropiezas en Sannenzaka, tres. No es broma para los locales —muchos evitan correr en las cuestas por si acaso.

Casi todas las tiendas de yatsuhashi ofrecen degustación gratis en la entrada, así que puedes probar antes de decidir cuál llevarte. Lleva efectivo: muchos negocios pequeños de las cuestas todavía no aceptan tarjeta.
Maruyama-kōen y el santuario Yasaka
Al final de la ruta, hacia el norte, las cuestas desembocan en Maruyama-kōen, el parque de cerezos más famoso de Kioto. En marzo y abril, bajo el gran sakura llorón que corona el parque, los locales hacen hanami con manta y comida para compartir. El santuario Yasaka-jinja, que cierra el parque por el lado de Gion, está abierto las 24 horas, y de noche, con sus linternas encendidas, es de los rincones más atmosféricos del barrio.

Dónde comer en Higashiyama
Higashiyama no es zona de restaurantes elaborados —para eso está Gion, un poco más abajo— pero sí de antojos para el camino. El yatsuhashi para llevar es la compra obligada: casi cada tienda de las cuestas tiene su propia versión, desde la clásica de canela hasta variedades de matcha o chocolate.

Si quieres sentarte, las casas de té repartidas en Ninenzaka y Sannenzaka sirven matcha y dulces tradicionales, y algunas —como Junsei— ofrecen comidas ligeras a base de yudōfu (tofu hervido), perfectas para descansar las piernas a medio recorrido.
Tips para tu visita

- Camina de sur a norte (de Kiyomizu-dera a Yasaka-jinja) si prefieres bajar la cuesta en vez de subirla; hazlo al revés si quieres llegar al templo con energía.
- Ve muy temprano (antes de las 8:00) o a última hora de la tarde. A esas horas las cuestas están casi vacías y la luz es mejor; a media mañana se llenan de grupos turísticos.
- Lleva efectivo. Muchas de las tiendas pequeñas de Ninenzaka y Sannenzaka no aceptan tarjeta.
- Combina la ruta con lo que está en sus extremos: sube desde Kiyomizu-dera o baja hasta Gion al atardecer, para aprovechar el mismo trayecto a pie.
