Un día o quedarte a dormir
Kawaguchiko es el lago más accesible de los Cinco Lagos del Fuji: está en la falda norte de la montaña, ya en la región de Chūbu, y tiene autobús directo desde Tokio. Casi todo el mundo lo hace en un día y funciona bien. Sales temprano de Shinjuku, le das la vuelta al lago y regresas a dormir a la ciudad.
El detalle es la hora a la que llegas. Aun tomando el primer autobús llegas a Kawaguchiko cerca de las nueve, y para las once el Fuji ya se armó sus propias nubes. Vas a alcanzar a verlo, casi seguro, pero rara vez completo y rara vez con el agua quieta.
Quedarte una noche cambia justo eso. Amaneces a unos minutos caminando de la orilla, sales a las seis y ahí está la montaña entera, con el reflejo que aparece en todas las fotos. A esa hora no hay nadie.
Ahora, dormir allá cuesta, y si el pronóstico marca nublado te quedas con la cuenta y sin montaña. Por eso conviene dejar Kawaguchiko flexible dentro del itinerario y reservar con uno o dos días de anticipación, ya con el clima a la vista, en lugar de amarrarlo desde México.
Qué ver en Kawaguchiko
El lago es chico y casi todo lo que vale la pena está sobre la orilla o subiendo en el teleférico. Los autobuses turísticos le dan la vuelta completa y paran en los miradores; el pase de dos días cuesta ¥1,500 (unos $180 MXN) y cubre las tres líneas de los lagos: Kawaguchiko, Saiko y Motosu.
La orilla norte
El Fuji queda al sur del lago, así que para tenerlo de frente hay que cruzar al otro lado. La orilla norte es esa: una franja de banquetas y muelles chiquitos desde donde la montaña se ve completa y, si el agua está quieta, repetida abajo. Los japoneses le dicen Sakasa Fuji —el Fuji al revés— y sale sobre todo en las primeras horas del día, antes de que el viento pique el agua.
El punto más conocido es el parque Ōishi, en la punta noroeste, con sus jardines de flores frente a la montaña. Pero no hace falta llegar hasta allá: cualquier tramo de la orilla norte sirve, y entre semana temprano lo vas a tener casi para ti.
El teleférico Kachi Kachi
Junto a la orilla este, a un rato caminando de la estación, sale el teleférico que sube al monte Tenjō y te deja en un mirador a 1,075 metros. Son tres minutos de subida y arriba tienes el lago completo abajo y el Fuji enfrente, sin árboles de por medio. Ida y vuelta cuesta alrededor de ¥1,000 (unos $120 MXN).
El nombre viene de Kachi-kachi Yama, un cuento popular medio macabro de un conejo que se venga de un tanuki, y la estación de arriba está decorada con los dos personajes. Si quieres estirar las piernas, hay un sendero para bajar caminando en unos 40 minutos en lugar de pagar el regreso.
Oshino Hakkai y Fuji-Q, en la misma zona
A 20 minutos en autobús está Oshino Hakkai: ocho estanques de agua de deshielo del Fuji, transparentes hasta el fondo, entre casas de techo de paja. Se ve en una hora. Va por otra ruta de autobús, así que el pase del lago no te sirve para llegar.
Y una estación antes de Kawaguchiko, sobre la línea del Fujikyu, queda Fuji-Q Highland, el parque de diversiones con montañas rusas de récord y el Fuji de fondo mientras haces fila.
Dónde dormir
La zona de hospedaje se llama Kawaguchiko Onsen y está repartida sobre la orilla sur y este, cerca de la estación. Un ryokan con onsen y vista al Fuji cuesta entre ¥20,000 y ¥40,000 por persona la noche, con cena y desayuno incluidos (unos $2,400 a $4,800 MXN). Se siente caro hasta que te metes al baño al aire libre a las seis de la mañana con la montaña enfrente; es de las pocas noches del viaje en las que el hotel es el plan y no nada más el lugar donde duermes.
Si el presupuesto no da para eso, alrededor de la estación hay hoteles y hostales sencillos desde unos ¥8,000 la habitación, y varios tienen su propio onsen. La vista la consigues igual saliendo a caminar; con el ryokan te ahorras salir a buscarla.
Dos cosas antes de reservar. Pide cuarto con vista al lago y confirma que la tenga de verdad, porque muchos edificios dan a la ladera de atrás y la foto del sitio web se toma desde la azotea. Y checa si el precio incluye la cena: después de las ocho de la noche casi todo Kawaguchiko cierra, y quedarte sin cenar allá es más fácil de lo que suena.
Tips para tu visita
- Decide con el pronóstico de la noche anterior. El Fuji no cancela nada: el autobús sale igual y el hotel te cobra igual. Si tu itinerario aguanta, deja Kawaguchiko sin fecha fija hasta el último momento.
- Ve entre noviembre y febrero si lo que quieres es ver la montaña. En invierno el aire está seco y el Fuji aparece completo casi todas las mañanas; de junio a agosto hay quien se va sin haberlo visto ni una vez. En la mejor época para viajar a Japón está el panorama mes por mes.
- Reserva el autobús en línea con días de anticipación. El asiento es asignado y los fines de semana despejados se agotan; si llegas a formarte a Busta Shinjuku, te puede tocar esperar el siguiente.
- Si vas en un día, arranca por la orilla norte y deja el teleférico para después de mediodía. Cuando la montaña ya se nubló, la vista del lago desde arriba sigue estando ahí.
Si todavía andas comparando desde dónde ver la montaña, en la guía del Monte Fuji están las otras opciones, incluidas Hakone y la pagoda Chureito. Y si vas cuadrando el gasto del viaje completo, en cuánto cuesta un viaje a Japón están los números en pesos.

