Cómo llegar desde Tokio
El Fuji queda en Chūbu, la región central, pero la excursión sale de Tokio y regresas a dormir ahí mismo. Hay dos maneras de llegar y la diferencia entre ellas es más de precio que de tiempo.
El autobús es la más simple: sale de la terminal Busta Shinjuku, arriba de la estación, y te deja en la estación de Kawaguchiko en unas 2 horas. El horario marca 1 h 45; lo que se estira es el tráfico de salida de Tokio, así que en fin de semana o en puente calcula más. Cuesta ¥2,200 (unos $260 MXN) por trayecto y conviene reservarlo en línea con días de anticipación, porque los fines de semana despejados se agota. El asiento es asignado, así que si llegas a comprarlo en la fila corres el riesgo de esperar el siguiente.
En tren son dos tramos: el expreso de la línea JR Chūō de Shinjuku a Ōtsuki, alrededor de una hora, y ahí cambias al Fujikyu hasta Kawaguchiko, otros 55 minutos. Entre boletos y suplementos andas en unos ¥4,000 ($480 MXN) y llegas más o menos a la misma hora que en autobús. También existe el Fuji Excursion, un expreso directo desde Shinjuku sin transbordo, en poco menos de 2 horas.
Aquí está el detalle que se le escapa a mucha gente: el Fujikyu no es JR. Es una empresa privada y el JR Pass no cubre ese tramo, así que llegas a Ōtsuki con el pase y de ahí pagas aparte, unos ¥1,170. Lo mismo con el autobús de Shinjuku, que tampoco entra. Si tu viaje es una excursión de un día desde Tokio, el pase no se justifica por este trayecto.
Cuándo se ve despejado
Casi todas las guías en español te venden el Fuji con cerezos. Es la foto que todos quieren y, en la práctica, la peor apuesta para de verdad ver la montaña.
El Fuji se despeja en invierno, más o menos de noviembre a febrero. En esos meses el aire que llega del continente es seco y frío, el cielo se limpia y la montaña aparece completa desde Kawaguchiko, desde el tren y hasta desde los miradores de la ciudad, como el Tokyo Skytree o el mirador gratuito del Gobierno Metropolitano. De junio a agosto pasa lo contrario: bruma y nubes casi todos los días, y hay quien se va de Kawaguchiko sin haberla visto ni una vez.
La otra mitad del asunto es la hora. El Fuji arma sus propias nubes conforme el suelo se calienta, así que lo normal es que amanezca despejado y para las 11 de la mañana ya traiga sombrero. Si vas en excursión de un día, esto te cambia el itinerario: toma el primer autobús de Shinjuku, no el de las nueve.
Los cerezos son otra historia. Finales de marzo y principios de abril son justo la temporada más inestable del año por esa zona, con cielos lechosos y frentes que entran y salen. La postal existe, y sale cuando sale. Ojo con el lugar, porque la fecha cambia: alrededor del lago la floración va con esas mismas semanas, pero en la pagoda Chureito, que está a 650 metros de altura, se recorre a mediados de abril. Si lo que quieres es ver la montaña, ve en enero; si lo que quieres es la foto con cerezos, ve en abril asumiendo que puede tocarte pura nube. Y si vas a decidir tus fechas por el clima, en la mejor época para viajar a Japón está el panorama mes por mes.
Subir el Monte Fuji
Subir el Fuji y ver el Fuji son dos viajes distintos. Arriba de la montaña no la ves; ves el amanecer sobre un mar de nubes, que también está increíble, pero no es lo que traes en la cabeza cuando piensas en el Fuji.
La temporada de ascenso va de principios de julio a principios de septiembre, y ya. El sendero Yoshida, el más usado y el que sale del lado de Kawaguchiko, abre del 1 de julio al 10 de septiembre; los del lado de Shizuoka abren unos días después. Fuera de esa ventana los refugios cierran, el servicio de rescate deja de operar con normalidad y la montaña se vuelve alta montaña de verdad, con hielo y viento. Cada año hay quien lo intenta fuera de temporada y termina necesitando que lo bajen.
Si vas en temporada, calcula de 5 a 6 horas de subida y 3 o 4 de bajada. Lo clásico es salir por la tarde, dormir unas horas en un refugio a mitad del camino y arrancar de madrugada para llegar a la cima al amanecer, el famoso goraiko. Desde 2025 se paga una cuota de ¥4,000 (unos $480 MXN) por persona, hay tope de subidas al día y se reserva en línea antes de ir.
Para la mayoría de los que llegan desde México con dos semanas contadas, esto no entra: te come dos días y una noche, y estarías cambiando templos por un ascenso duro. Verla de frente desde abajo es el plan.
Tour o por tu cuenta
Por tu cuenta el día se arma solo: autobús a Kawaguchiko y allá te mueves con los autobuses turísticos que dan la vuelta al lago y paran en los miradores. El pase de dos días cuesta ¥1,500 (unos $180 MXN) y cubre las tres líneas turísticas de los lagos: Kawaguchiko, Saiko y Motosu. Ojo: ahí se acaba. Oshino Hakkai va por otra ruta de autobús, y a la pagoda Chureito se llega en tren, bajándote en Shimoyoshida. Esos dos los pagas aparte.
El tour organizado tiene sentido cuando quieres juntar el Fuji con Hakone el mismo día, o cuando viajas con niños chiquitos o adultos mayores y no quieres cargar con horarios ni transbordos. Cuesta bastante más, alrededor de ¥12,000 (unos $1,450 MXN) por persona, y varios paran en tiendas de souvenirs que nadie pidió.
Una cosa más antes de reservar: el Fuji no cancela por nublado. Si el día amanece cerrado, el tour sale igual y el autobús también, y nadie te devuelve nada. Por eso, si tu itinerario lo permite, deja el Fuji flexible y decide con el pronóstico de la noche anterior. Para ver qué tanto pesa ese día dentro del gasto total, en cuánto cuesta un viaje a Japón están los números completos.


