Un poco de historia
Lo primero que sorprende de la Chureito es que no tiene nada de antigua. La pagoda se levantó en 1963 como monumento a los caídos: chūreitō se traduce más o menos como "torre de los espíritus leales", y la ciudad de Fujiyoshida la construyó en memoria de cerca de mil vecinos que murieron en las guerras de la primera mitad del siglo XX. Cinco pisos de concreto pintado y una placa que casi nadie se detiene a leer.
Lo viejo está abajo. La escalinata que subes atraviesa el recinto del santuario Arakura Fuji Sengen, dedicado a la deidad de la montaña, que según su propia tradición lleva ahí desde el siglo VIII. Los torii y el pabellón principal quedan a media subida, y ahí sí conviene parar tantito en lugar de pasarlos de largo.
Lo demás es historia de internet. La foto de la pagoda con el Fuji atrás empezó a circular a principios de los 2010, se volvió fondo de pantalla, cartel de aerolínea y portada de guía, y hoy es la imagen que mucha gente trae en la cabeza cuando piensa en Japón. El lugar sigue igual; lo que creció fue la fila.
La foto
La toma clásica se hace desde una plataforma de madera que queda arriba de la pagoda, al final de la escalinata; desde la pagoda misma no sale. Ahí el edificio te queda abajo y a la izquierda, Fujiyoshida se extiende en el valle y el Fuji cierra el fondo. Los planos se acomodan solos, y por eso la foto funciona aunque no sepas nada de fotografía.
Lo que casi nadie te dice es que, en el encuadre real, la pagoda se ve chiquita. Las imágenes que has visto están hechas con teleobjetivo: eso acerca la montaña y la hace ver enorme detrás del tejado. Con la cámara del celular en gran angular vas a sacar mucho cielo y un Fuji más lejano de lo que esperabas. Si tu celular tiene 2x o 3x, úsalo desde ahí.
La plataforma es chica. Un martes de enero a las siete de la mañana la puedes tener casi para ti; un sábado de mediados de abril, a mediodía, vas a estar encimado con otros veinte celulares en alto, formado para alcanzar la orilla. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo y la diferencia está en a qué hora te levantaste.
La hora buena es la primera luz, cuando el Fuji está despejado y la nieve agarra unos minutos de rosa que no duran nada. Conforme avanza la mañana la montaña arma sus propias nubes y para las once ya suele traer sombrero. Si vas a hacer un solo intento, que sea al amanecer.
Tips para tu visita
- Ve en invierno si lo que quieres es la montaña. De noviembre a febrero el aire está seco y el Fuji aparece completo casi todas las mañanas. Los cerezos son otra fecha y otra apuesta; en la mejor época para viajar a Japón está el panorama mes por mes.
- El tramo del Fujikyu lo pagas aparte. No entra en el JR Pass, porque es una línea privada, ni en el pase de ¥1,500 de los autobuses del lago. Es corto y barato, pero es un boleto más.
- Combínalo con Kawaguchiko el mismo día. Chureito a primera hora y el lago para el resto de la mañana; en Kawaguchiko está lo del otro lado de la montaña.
- Sube ligero. Son escalones de piedra y en invierno el último tramo puede amanecer con hielo. Si vienes de paso, deja la maleta en los lockers de la estación de Kawaguchiko.
- Arriba pega el aire. El mirador está en ladera abierta y a las seis de la mañana, en enero, hace bastante más frío que abajo en el andén.
Si vas a armar el día completo saliendo de Tokio, en la guía del Monte Fuji están los números del día y los otros lugares desde donde se ve la montaña, incluida Hakone.
